sábado, 29 de noviembre de 2014

Caserón de tejas

¡Barrio de Belgrano! 
¡Caserón de tejas! 
¿Te acordás, hermana, 
de las tibias noches sobre la vereda? 
¿Cuando un tren cercano
nos dejaba viejas, 
raras añoranzas 
bajo la templanza 
suave del rosal? 
 ¡Todo fue tan simple! 
¡Claro como el cielo! 
¡Bueno como el cuento 
que en las dulces siestas 
nos contó el abuelo! 
Cuando en el pianito 
de la sala oscura 
sangraba la pura 
ternura de un vals. 
 ¡Revivió! ¡Revivió! 
En las voces dormidas del piano,
 y al conjuro sutil de tu mano 
el faldón del abuelo vendrá... 
¡Llámalo! ¡Llámalo! 
Viviremos el cuento lejano 
que en aquel caserón de Belgrano 
venciendo al arcano nos llama mamá... 
 ¡Barrio de Belgrano! ¡Caserón de tejas! 
¿Dónde está el aljibe, 
dónde están tus patios, 
dónde están tus rejas? 
Volverás al piano, 
mi hermanita vieja, 
y en las melodías vivirán 
los días claros del hogar. 
 Tu sonrisa, hermana, 
cobijó mi duelo, 
y como en el cuento 
que en las dulces siestas
nos contó el abuelo, 
tornará el pianito 
de la sala oscura 
a sangrar la pura 
ternura del vals...

  Cátulo Castillo


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