lunes, 17 de febrero de 2014

PINCELADAS

       
La población más heterogénea y más curiosa de la república es, seguramente, la que acabo de visitar y que vive perdida entre los pajonales que festonean las costas entrerrianas y santafecinas, allá en la región en que el Paraná se expande triunfante.
Qué imponente y qué majestuoso es allí el gran río, con sus embalsados que parecen islas flotantes; con sus pajonales impenetrables que quiebran la fuerza del oleaje y defienden del embate continuo la tierra invasora que poco a poco lo estrecha y que ya luce orgullosa su diadema de ceibos y de sauces; con sus nubes de garzas blancas que al volar semejan papelitos que arrastrara el viento; con sus bandadas de macaes que zambullen chacotones persiguiendo las mojarras entre los camalotes florecidos y con sus nutrias y sus carpinchos y sus canoas tripuladas por marineros de chiripá, que parece que allí nomás, a la vuelta del pajonal, han dejado el caballo y las boleadoras!
Qué curioso y qué original es este gran río que lucha desesperado por ensanchar sus dominios! Cómo se defiende la tierra de sus ataques y cómo avanza , tenaz y cautelosa, aprovechando la menor flaqueza de su adversario y con qué orgullo tremola, como un pendón de triunfo, la florescencia vistosa y fragante de la vegetación que alimenta!
Aquí, el río impetuoso arranca de cuajo un pedazo de isla, y le arrastra mansamente, desmenuzándole hasta dejar en descubierto los tallos trenzados de las lianas y camalotes que formaron su esqueleto.
Allá, va a tenderlo como un rompe-olas, ante un ceibo veterano cuyas raíces sirven de asidero a las zarzas y enredaderas que ya dibujan en su contorno un futuro albardón, o lo estrella con fuerza sobre el tronco rugoso de un sauce sin hojas, paradero habitual de los enlutados biguaes encargados de la vigilancia de la comarca.
Más lejos, la tierra avanza un red de plantas sarmentosas –protegida por otra de esos camalotes cuyos tallos parecen víboras y cuyas flores carnudas, pintadas con colores de sangre sobre fondos cárdenos, exhalan perfumes intensos que marean- y, lentamente, va extendiendo su garra sobre el río, inmovilizando sus olas, aprisionando los detritus que arrastra la corriente, hasta poder formar un albardón donde la vida vegetal se atrinchera para continuar con nuevos bríos la lucha conquistadora!
Este vaivén, esta brega de todos los instantes, da a la región una fisonomía singular e imprime a todos sus detalles un sello provisorio, un aire nómade, que, bien a las claras indica al observador que ha llegado adonde la civilización no llega aún, sino como un débil resplandor que está en el desierto, en fin, pero no en el de la pampa llana y noble –donde el hombre es franco y leal, sin dobleces como el suelo que habita-sino en otro, áspero y difícil, donde cada paso es un peligro que le acecha y cuyo morador ha tomado como característica de su ser moral la cautela, el disimulo y la rastrería que son los exponentes de la naturaleza que le rodea; que se halla en el país de lo imprevisto, de lo extraño; en la región que los matreros han hecho suya por la fuerza de su brazo y la dejadez de quienes debieron impedirlo; en la zona de la república donde las leyes del congreso no imperan, donde la palabra autoridad es un mito, como lo es el presidente de la república o el gobernador de la provincia.
Pensar aquí en la Constitución, en las leyes sabias del país, en los derechos individuales, en las garantías de la propiedad o de la vida, si no se tiene en la mano el Smith & Wesson y en el pecho un corazón sereno, es un delirio de loco, una fantasía de mente calenturienta, pues sólo impera el capricho del mejor armado, del más sagaz o del más diestro en el manejo de las armas.
-¿Y cómo arreglan ustedes sus diferencias, preguntaba a un viejo cazador de nutrias, cómo zanjan sus dificultades?
-Asigun el envita es la rempuesta! Si uno tiene cartas, juega, y si no se va a barajas!
-Es decir que aquí sólo tiene razón la fuerza?
-Ansina no más es señor ! …Aquí, como en todas partes, sólo talla el que puede!
No obstante, a medida que uno sube de las tierras bajas a las altas, la vida del hombre cambia, como cambia la naturaleza que le rodea: las pajas desaparecen bajo el manto tupido de la gramilla, los ceibos y sauces son substituidos por el espinillo y el ñandubay, los ranchos no son ya miserables chozas quinchadas, sino construcciones de paja y barro que resguardan de la intemperie.
En vez de la desolación que reina en aquellos, alegran la vista de estos algunas aves caseras y un enjambre de muchachos que juegan bajo el alero.
En las tierras altas están los hombres de responsabilidad, los diablos que se hacen santos, los que lucran con el esfuerzo de los nómades sin techo y los que, a su vez, son sus víctimas en las horas de escasez; en las bajas, habitan los desheredados, los que recién llegan a la tierra de promisión donde no hay piquete de seguridad ni comisarios, donde a nadie se pregunta su nombre ni la causa que lo trae al desierto, ni cómo va a vivir o a morir.
 


JOSÉ S. ÁLVAREZ (FRAY MOCHO)

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sábado, 15 de febrero de 2014

EL RAMITO DE NARDOS

Tres meses hacía que Rosita, una íntima de mi mujer, y yo, sosteníamos unas relaciones algo más que amistosas, a escondidas ella de su consorte y yo de la mía.
Una tarde fui a su casa, y como hiciera frío, la encontré extendida en un sillón, calentando en la estufa sus piecitos mononos y coquetamente calzados.
Al verme entrar exclamó:
-¡Qué milagro!...¡Tres días que no pisas por acá!...
-¡He estado sumamente ocupado!
-(Arreglando su vestido y bajando la vista) ¿Si?...Pues me habían dicho que estabas entregado a la conquista de Josefina R….la mujer de…
-¡Son habladurías!
-(Con tono seco) ¿Habladurías?...Pues yo te he visto en el teatro la otra noche, mirándola con la boca abierta!
-¡Bah!...¿tenemos celos mi negrita?
-¿Celos?...Las mujeres como yo (arreglándose el flequillo) no conocen eso…(Haciendo un gestito). Cuando nos ofenden tomamos nuestras medidas en medio de una sonrisa y…nos vengamos alegremente…¡cómo se nos engaña!
Y al decirme esto me miró de un modo tal y me hizo un pucherito tan salado con su pequeña boquita rosada, que no pude menos que acercar mi silla a su sillón y tomarle una mano, una de sus manos blancas y gorditas.
-¿Pero mi Rosita…cómo puedes imaginarte que yo voy a jugar tu cariño contra el capricho de un instante? ¿Cómo crees que puedo desterrarme voluntariamente del paraíso en que vivo?
-¡Palabras y nada más que palabras!...No me pruebas que no quieras tener dos paraísos, o mejor dicho mudarte a otro!
--¡Pero no seas mala! (pasando mi brazo alrededor de su talle y atrayéndola hacia mí) ¿A ver?...mírame!...¿a que no me repites esas palabras crueles?...Te apuesto un beso…!
-¡No…no…déjame…Eres un falso! Pero déjate estar: yo te he de hacer corregir con tu misma mujer!
-(Riéndome) –Bueno…haga lo que quiera mi negrita!...Dame un besito…¿quieres?...uno solo…
-¡Oh…bah! ¿te has enloquecido?
-¡Dame un besito! ¿Sí?
-¡No!
-¿Sí? (y diciendo esto me incliné hacia ella, haciendo resonar la estancia con un sonoro y prolongado beso). Qué lindos nardos esos que tienes en el pecho!...Dámelos!...
-¡Pues no!...¿Lo quieres mi hijito para regalárselos a tu Josefina R….no es verdad?
-¡No seas mala! (besándola en los labios repetidas veces)…¡No seas mala!
-(Riéndose) -¡Eres un gran pillo…un zalamero!
-¡Bueno!...¿Me das los nardos?
-(Haciendo un movimiento para sacarlos). ¡Si no te puedo negar nada!
-(Apresurado). ¡No, no, espera!...¡Yo los voy a sacar con mi boca!
E inclinándome sobre su pecho y mirando su cuello alabastrino y terso como un raso, saqué de su seno el ramo de nardos blancos y fragantes que se expandía al calor de los encantos de Rosita.
Llegué a mi casa llevando en las manos aquella prueba de condescendencia con la íntima de mi mujer y fui a sentarme al lado de esta en el diván del comedor.
-¡Qué bella está mi mujercita esta tarde!
-¡Y mi esposo qué galante y qué florido!
-Sí…son unos nardos…
-¡Muy bonitos!...
-Que compré al salir de la oficina.
-¿A verlos? (Y tomando el ramo lo examinó con todo cuidado)…¿Lo compraste no?
-¿Te gusta?
-¡No…te pregunto si lo compraste!
-¡Pero te he dicho que sí!...Lo compré al salir de la oficina con el objeto de obsequiarte!
-¡Mientes!...Infame…Desleal!
(Y mi mujercita se me echó a llorar desesperada).
-Pero ¿qué tienes?
-¡Ah! ¡Bien me lo sospechaba yo! Esa loca de Rosita…
-Pero ¿qué tienes?
-¡Calla, infame! ¿Con que has comprado esos nardos no? (Sollozando). ¡Estos nardos que yo misma le puse en el pecho a Rosita hoy cuando vino!...Yo voy a ver a mi mamá…¡Dios mío!...¡quién había de decirme que a los seis meses de casada!...
-¡Por Dios!...mi mujercita…escucha! ¡Todos los nardos son iguales!
-Estos yo misma los até a con este hilo verde y los puse en el pecho de esa loca…Ah!...Yo voy a ver a mi madre.
Me costó un trabajo colosal disuadir a mi mujercita de la idea de contarle a mi suegra el suceso fatal y doble más probable que en adelante sería la imagen de la fidelidad conyugal y un acérrimo enemigo de su íntima, como ella lo sería.
En cuanto a Rosita, cada vez que la encuentro me mira con sus ojos negros y picarescos y se sonríe de tal manera, que yo leo de corrido su intención de decirme:
-¿Quieres los nardos mi hijito, quieres los nardos?


 JOSÉ S. ÁLVAREZ (FRAY MOCHO)






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martes, 11 de febrero de 2014

JOSÉ S. ÁLVAREZ (FRAY MOCHO)

Mirar los blancos azahares con que se coronan las novias en tren de matrimonio y sentir una carcajada cosquilleante en la garganta, es todo uno. 
Y esto me sucede, no porque sea un cotorrón canalla y descreído, sino porque me acuerdo de Juanita la hija de nuestra vecina doña Antonia, que se casó con mi tío Juan Alberto. 
¡Qué impresión sentí cuando la vi coronada de blancas flores de naranjo, emblema de la pureza, a aquella pícara y graciosa muchacha con quien había trincado tanto en el jardín de mi casa! 
Vino a mi mente, con toda claridad, la tarde aquella en que por vez primera nos dimos un beso, que fue el incubador de los millones en germen que Juanita escondía en las extremidades de su boquita rosada. Según costumbre, Juanita y yo –dos muchachos de trece años- habíamos ido al jardín en busca de violetas, durante una templada tarde de agosto. 
Allí, sentados a la sombra de los grandes árboles, escudriñábamos entre las hojas verdes, buscando las pequeñas flores fragantes. 
Examinábamos la misma mata y de repente nuestras manos se encontraron sobre el tallo de una gran violeta nacida al reparo de una piedra, que yo me apresuré a cortar.
 -¡Qué linda…-dijo ella, -dámela! -¡No!...es para mi ramo! -¡Dámela, me repitió, pero esta vez con un tono tal, que me obligó a mirarla a la cara…¡no seas malo! Y sus ojos negros fijándose en los míos me hicieron experimentar algo de que aún no me doy cuenta.
 -¿No me la das?...-volvió a preguntarme. 
Y como yo al mirarla me sonriera, se rió ella, mostrándome sus pequeños dientes blancos, mientras exclamaba con un tono de reproche…
¡Malo! -Y si te la doy, ¿qué me das a mí? –le pregunté mirándola fijamente.
 -Dámela -volvió a decirme, queriendo arrebatarme la codiciada flor y sin responder a mi pregunta. 
-Bueno…¿qué me das? -¡Si no tengo nada que darte! Y se puso encendida.
 -¡Dame un beso!...¿Quieres?
 -¡Gran cosa!...¿Y me das la violeta esa?
 -¡Sí…! ¡No!...¡Dame dos besos y te la doy!
 -No…no quiero…¡nos van a ver! 
-¡No nos ven…nos vamos allá…a la glorieta! 
Y me acuerdo que sin saber cómo, me encontré teniendo una de sus manecitas lindas entre las mías.
 -No…no… -¡Vamos…te la doy! 
Y al decirle esto la tomé por la cintura para hacerla levantarse. 
Se puso de pie y como yo le hubiera hecho cosquillas, se reía. Riéndose me siguió. Nos sentamos en un banco perdido entre el follaje, uno al lado del otro. -Bueno…dame la violeta primero –me dijo. -¡Qué esperanza!...Primero los besos… 
-No, no…, me vas a hacer trampa.
 -Bueno…¡los dos a un tiempo entonces! 
-¡Oh! ¿Y cómo? 
-Vos tomás la violeta del tronquito y cuando me des los besos, la largo. Así lo hicimos, pero yo recibí los besos y no largué el tronquito. 
-¡Tramposo! Y se dejó caer a mi lado haciéndose la que lloraba. -Si no me los has dado. ¡Yo fui el que te los di!
 -¡Pues no!...Es lo mismo después de todo! Y yo pasé mi brazo alrededor de su talle aún no bien formado, yendo a poner mi mano sobre su corazoncito que sentí latía tan ligero como el mío, sintiendo a la vez otra cosa que me deleitó tocar. 
-Bah!...mano larga!...-me dijo y riéndose porque le hacía cosquillas…-déjame! 
Como yo continuara se echó para atrás descubriendo su cuello terso y se rió con toda franqueza, entrecerrando sus ojos negros. 
Yo me levanté sin retirar mi mano de sobre su corazoncito que seguía latiendo apresurado y estirándome hasta alcanzar su boca entreabierta traté de juntar con los míos sus labios rojos y húmedos. Sentí que me pasaba la mano por el cuello y reteniendo su cabeza junto a la mía, me besaba sin contar cuantas veces lo hacía. No sé lo que pasó entre nosotros, sólo recuerdo que cuando adquirimos conciencia de nuestra situación, nos hallábamos fuera del banco, envueltos entre las madreselvas de la glorieta, que nos embriagaban con la fragancia de las flores. Y olvidamos la gran violeta crecida al reparo de la piedra, pero no la escena de la glorieta. Todas las tardes íbamos a ella con pretexto de hacer nuestros ramos y la abandonábamos tras largo rato, llevando las flores tal como las habíamos traído. 
Después, hombre yo y mujer ella, muchas veces nos hallamos en la glorieta querida con el mismo pretexto que cuando niños! 
El destino nos separó y volví a verla recién la noche de su casamiento con mi tío Juan Alberto, coronada de blancos azahares. 
Al verlos, recordé la glorieta verde del jardín de mi casa y por eso me impresioné tanto; por eso exclamé lo que siempre repito cuando veo una novia con su corona blanca.
 -¡Ah…los azahares!...representan la pureza. 

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Luis Alberto Spinetta

Luis Alberto Spinetta Quien piense en la poesía de rock argentino, no puede pasar por alto a Luis Alberto Spinetta, nacido el 23 de enero de 1950 en Capital Federal, es uno de los autores mas prolíficos y poéticos de nuestro rock. Su carrera solista estuvo mezclada con varias de las bandas que integró. En su debut integra "Almendra", junto con algunos de sus compañeros de colegio. Ya separada la banda edita su primer disco solista en 1971. Luego formaría "Pescado Rabioso" durante dos años, al separarse la banda edita "Artaud" que aunque figura como de "Pescado Rabioso" es un solista de Spinetta. Todavía en 1973 forma "Invisible" durante varios años hasta que en 1977 edita como solista "A 18 minutos del sol" con el apoyo de la "Banda Spinetta". En 1979 se reúne "Almendra", esto se repetiría en 1980. Pero en el medio de estas reuniones, Spinetta viaja a EEUU y graba un disco que tendría muy poca difusión, "Only love can sustain", disco que saldría editado en Argentina recién en octubre de 1980 con el nombre de "Solo el amor puede sostener". Culminada la reunión de "Almendra" forma "Spinetta Jade" banda con la cual alternaría su carrera solista, así en 1982 edita un acústico "Kamikaze" y en 1983, un eléctrico "Mondo di Cromo". Para 1985 intenta editar un disco con Charly García que peleas mediante no se concreta, de este intento solo quedaría registrado un tema que edita en "Prive", pero otro proyecto a dúo, ahora con Fito Paez, vería la luz en 1986 como "La La La". Durante 1988 y 1989 edita "Téster de violencia" y "Don Lucero", en 1990 edita "Piel de piel" y "Exactas" que es su único disco en vivo y fue grabado durante un recital en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Exactas (Universidad de Buenos Aires). En 1991 edita "Pelusón of Milk" y efectúa muy pocas presentaciones en vivo, hasta que en 1994 compone la banda de sonido de la película "Fuego Gris", inicia a partir de este momento una nueva etapa formando como su banda de apoyo, el trío "Los Socios del Desierto". Con "Los Socios.." edita un disco doble, de muy buena calidad y un Unplugged para la MTV, a este le sucede "San Cristofolo", "Elija y Gane" y ya los primeros días del año 2000 "Los Ojos", en el año 2001 edita "Silver Sorgo". El 11 de enero de 1997 se presenta en el ciclo "Buenos Aires Vivo" ante 100.000 personas. A mediados del año 2002 edita "Spinetta Obras" un disco en vivo grabado en un show que diera en el mítico estadio "Obras " (Capital Federal), en el que se plasma la polenta del flaco en escena y el eterno romance con su público. En agosto de 2002 realiza una exitosa gira por Chile, Ecuador y Bolivia, que remata el lunes 26 de agosto, con un histórico recital en el celebre teatro "Colón" de Buenos Aires . En Julio de 2003 edita un trabajo de estudio llamado "Para los árboles", eficazmente acompañado por Javier Malosetti en bajo, Daniel Wirzt en la batería, Claudio Cardone en teclados, la voz de Graciela Cosceri, los teclados de Mono Fontana y la percusión de Nico Cota. En diciembre de 2004 edita Camalotus, EP con tres temas más un remix de "Agua de la miseria" que formara parte de su disco anterior. En febrero de 2006 lanza Pan un disco donde retorma a su sonido mas viceral. Hacia julio de 2008 y luego de alguna que otra postergación motivada principalmente por la fabricación del disco y su tapa, Spinetta edita "Un mańana", un trabajo con 12 temas de estudio grabados en forma analógica, y acompañando por una banda que lo venia acompañando desde hace unos años compuesta por Claudio Cardone en teclados, Sergio Verdinelli en batería y Nerina Nicotra en bajo. En "Un Mañana", Luis Alberto parece volver un poco a una temática mas accesible y directa que en anteriores trabajos, aunque no por ello, deja de lado un entretejido de armónico y melódico al que nos tiene acostumbrados. En julio de 2009 la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (Capif) lo distingue con la entrega del premio "Gardel de Oro", ademas de premiarlo en las categorias: "Mejor Álbum Artista de Rock", "Mejor Diseño de Portada", "Álbum del Año" y "Mejor Video Clip" por su disco "Un mañana" y "Canción del Año" por el tema "Mi elemento". Spinetta brinda el viernes 4 de diciembre de 2009 un concierto histórico en el estadio del club Velez Sarfield ante una cifra cercana a los 40.000 espectadores, con el objeto de celebrar sus 40 años con la música. Histórico no solo por la gran cantidad de músicos que lo acompañaron -se pudo ver a las formaciones de Invisible, Pescado Rabioso, Spinetta Jade, Almendra, Los socios del desierto y su banda actual- tampoco por la ya reconocida calidad del Flaco sino además por que el show arranco a las 22 Hs de un viernes y terminó a las 3:30 de un sábado, totalizando unas 5 horas y media de música, tocando mas de 50 temas... que permitieron disfrutar el 100% de Spinetta. En diciembre de 2010 se edita un Boxset llamado "Spinetta y las Bandas Eternas" conteniendo el show en Velez, incluyendo 3 CDs, 3 DVDs y 2 libros. En diciembre de 2011 el flaco, saliendo al cruce de especulaciones en torno a su salud, hace pública una carta a través del Twiter de su hijo, donde confirmaba el peor diagnóstico: "Desde el mes de julio sé que tengo cáncer de pulmón". El gran poeta de nuestro rock, Luis Alberto Spinetta falleció el miércoles 8 de febrero de 2012. A dos años de su partida lo recordamos con admiración.
 
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