jueves, 16 de mayo de 2013

Odín

Se refiere que a la corte de Olaf Tryggvason, que se había convertido a la nueva fe, llegó una noche un hombre viejo, envuelto en una capa oscura y con el ala del sombrero sobre los ojos. El rey le preguntó si sabía hacer algo, el forastero contestó que sabía tocar el arpa y contar cuentos. Tocó en el arpa aires antiguos, habló de Gudrun y de Gunnar y, finalmente, refirió el nacimiento de Odín. Dijo que tres parcas vinieron, que las dos primeras le prometieron grandes felicidades y que la tercera dijo, colérica: -El niño no vivirá más que la vela que está ardiendo a su lado. Entonces los padres apagaron la vela para que Odín no muriera. Olaf Tryggvason descreyó de la historia, el forastero repitió que era cierto, sacó la vela y la encendió. Mientras la miraban arder, el hombre dijo que era tarde y que tenía que irse. Cuando la vela se hubo consumido, lo buscaron. A unos pasos de la casa del rey, Odín había muerto. 

Jorge Luis Borges

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domingo, 12 de mayo de 2013

Diálogo sobre un diálogo

A- Distraídos en razonar la inmortalidad, habíamos dejado que anocheciera sin encender la lámpara. No nos veíamos las caras. Con una indiferencia y una dulzura más convincentes que el fervor, la voz de Macedonio Fernández repetía que el alma es inmortal. Me aseguraba que la muerte del cuerpo es del todo insignificante y que morirse tiene que ser el hecho más nulo que puede sucederle a un hombre. Yo jugaba con la navaja de Macedonio; la abría y la cerraba. Un acordeón vecino despachaba infinitamente la Cumparsita, esa pamplina consternada que les gusta a muchas personas, porque les mintieron que es vieja... Yo le propuse a Macedonio que nos suicidáramos, para discutir sin estorbo. Z (burlón)- Pero sospecho que al final no se resolvieron A (ya en plena mística)- Francamente no recuerdo si esa noche nos suicidamos. 
Jorge Luis Borges

 

Rata Blanca

Rata Blanca Adrián Barilari: voz Fernando Scarcella: batería Guillermo Sánchez: bajo Hugo Bistolfi: teclados Wálter Giardino: guitarra Ex integrantes Gustavo Rowek: batería Saúl Blanch: voz Sergio Berdechevsky: guitarra 34 Debutaron en el teatro de Luz y Fuerza ante 600 personas, el 15 de agosto de 1987. Walter Giardino armó este grupo metálico tras su frustrado paso por V8 y pasaron casi dos años de ensayos antes de salir a tocar. Participaron del festival "Halley en Obras", junto a Alakrán, JAF y Kamikaze, en junio de 1988. Ese año lograron editar el álbum debut, que tuvo dos temas de difusión: "Chico callejero" y "El sueño de la gitana". El primer disco de la banda fue presentado el 18 de diciembre en el teatro Alfil. A comienzos del año siguiente Adrián Barilari reemplazó a Saúl Blanch y se incorporó Hugo Bistolfi en los teclados. Con esa formación editaron "Magos, espadas y rosas" (1990), que presentaron masivamente en el show de Ian Gillan (ex Black Sabbath), en Obras. Los dos temás más escuchados fueron "La leyenda del hada y el mago" y "Mujer amante". Con su estilo soft-metal alcanzaron en 1991 su pico de mayor popularidad, al vender más de 200 mil copias de su tres discos, apoyados en sus 120 shows por todo el país. El año se coronó con un concierto en Velez ante 30.000 personas, con Attaque 77 como telonero. Una gran parte del repertorio posee una fuerte identificación con la música clásica, sin perder la fuerza metálica que los caracteriza. Es por ello que en el cierre de la "Gira Guerrera" (octubre del '92 en el Opera), se presentaron con una orquesta de cuerdas e interpretaron un preludio de Johann Sebastian Bach y un fragmento de la Primavera de Vivaldi. La puesta tuvo el agregado de un videowall de nueve pantallas. 6.700 personas asistieron a las tres funciones. «Rata Blanca hizo de todo - explica Giardino -Rata Blanca pasó por arriba todos los prejuicios, a las grabadoras, un montón de gente vivió de Rata Blanca y ganó dinero y haciendo que el heavy metal, inconscientemente, subiera a puestos inesperados e inalcanzables hasta ese momento. Y hoy todavía ninguna banda de heavy metal pudo hacer ni la mitad de lo que hicimos nosotros. Si hay tipos tan capaces, no se dónde están, porque no salen a tocar ni a la esquina» (F.Blumetti / C.Parise, pág 146). Rata Blanca sí salía a tocar: cuatro fechas promedio por fin de semana, en pubs, teatros y bailantas (hecho éste por el cual fueron muy criticados en un comienzo, pese a meter 4000 personas por show). «Nos dijeron caretas cuando nos fue bien y grasas cuando tocamos en bailantas. Pero soy del pueblo y fui a tocar para el pueblo» (Giardino al Sí de Clarín, 1/12/95). "Entre el cielo y el infierno" (1994) fue grabado en España con Mario Ian (ex Alakrán) y presentado en una gira latinoamericana. Fueron invitados a tocar en el festival Mosters of Rock de San Pablo, junto a Ozzy Osbourne, Therapy? Y Alice Cooper, en septiembre de 1995. En 1997 concretaron otro cambio de cantante: Gabriel Marian (ex-Escocia) reemplazó a Ian, luego de un casting de más de 100 vocalistas. Con esta formación editaron el séptimo disco, titulado simplemente "VII", con la intención de recuperar el terreno perdido en los tres años de ausencia en las bateas. Giardino confirmó la separación de la banda en abril del '98. «La falta de promoción del último disco aceleró la decisión, pero es cierto que no estábamos pasando por el mejor momento». Editó su primer disco solista en 1999. En octubre del 2000 se reunieron para realizar una gira por Latinoamérica (Bolivia, Chile, México, Colombia y Ecuador). Se presentaron también en Buenos Aires y editaron un disco recopilación, que incluye una versión acústica de "Mujer amante" como bonus track. "El camino del fuego" fue el disco del nuevo reencuentro, editado en el 2002, con Giardino en guitarra, Barilari en voz, Bistolfi en teclados, Guillermo Sánchez en bajo y Fernando Scarcella en batería. Además, ese mismo año editaron dos simples. "La llave de la puerta secreta" fue el disco número 12 en la carrera de la banda. «Es un disco típico de Rata Blanca. Muy metalero, con alguna balada como siempre. Y también hay un blues, algo inédito en nosotros», explicaba Adrián Barilari. «Hemos puesto toda la tecnología de hoy en día en beneficio de ese sonido de los '90. Casi vintage. El disco suena como "Magos, espadas y rosas" o "Guerreros del arco iris"». La temática de las letras está basada, en gran parte, en el libro "El código Da Vinci". "El reino olvidado" fue lanzado en agosto de 2008, la misma fecha en que se cumplían 21 años del primer show oficial de la banda, con una firma de autógrafos que convocó a fanáticos que hicieron cinco cuadras de cola. Sus doce canciones fueron producidas por Giardino. En noviembre 2009 editaron "The Forgotten Kingdom", versión en inglés de "El reino olvidado", con la participación del escocés Doggie White (quien colaboró por ejemplo con Ritchie Blackmore en Rainbow y con Yngwie Malmsteen en Rising Force). Links recomendados Más fotos de Rata Blanca Escuchá a Rata Blanca en Picando Discos Notas sobre Rata Blanca Videoclips de Rata Blanca Click para agrandar Rata Blanca, en 1991 Click para agrandar Rata Blanca Click para agrandar Rata Blanca Foto: Federico Pérez Click para agrandar Rata en vivo, 2005 foto: Gabriela Porzio Click para agrandar Rata en vivo, 2005 foto: Gabriela Porzio Click para agrandar Rata Blanca Click para agrandar Rata Blanca 2008 foto: Federico López Claro Click para agrandar Rata Blanca 2009 Click para agrandar Rata Blanca 2011 Discografía Rata Blanca (1988) Magos, espadas y rosas (1990) Guerreros del arco iris (1992) El libro oculto (1993) Entre el cielo y el infierno (1994) En vivo en Buenos Aires (1996) VII (1997) Grandes Canciones (2000) Rata Blanca (simple) (2001) Teatro Gran Rex (simple) (2001) Entre el cielo y el infierno / El libro oculto (2001) El camino del fuego (2002) Highway on fire (simple) (2002) Oro (2003) Poder vivo (2003) La llave de la puerta secreta (2005) El reino olvidado (2008) The Forgotten Kingdom (2009) 20° Aniversario en vivo - Magos, espadas y rosas (2011) Website oficial: http://www.rataweb.com.ar Redes sociales: http://la.myspace.com/rataweb

viernes, 10 de mayo de 2013

Isadora


PRIMERA PARTE

La Isidora regordeta
se va a embarcar al Buseo:
¡vieran con qué zarandeo
va arrastrando una chancleta!

Que lleva un pie desocao
de resultas de un fandango,
en que le rompió el changango
en la cabeza a un soldao;

Y en esa noche con Brun
bailando la refalosa,
anduvo poco mañosa
queriendo hacerle el betún.

Sabrán que esta moza al fin,
no es porteña, es arroyera,
pitadora y guitarrera
y cantora del Tin tin.

Que vino de la otra banda
junto con los invasores,
y que sabe hacer primores
por todas partes donde anda;

Y que hace mucho papel
como güeña federala,
pues se refriega en su sala
con la hija de Juan Manuel.

En fin, dicen que esta dama
del Miguelete se aleja,
y a mis paisanas les deja
los recuerdos de su fama.

También dicen de que al borde
ha estado de perecer,
y se quiere reponer
porque ha perdido el engorde

Pues no le asientan los pastos,
y luego con la escasez
que hay por ajuera, esta vez
se ha fundido en hacer gastos.

Así es que bien trasijada
se retira la infeliz,
echando por la nariz
como suero de cuajada.

Un ojo le lagrimea,
del aire, dice Garvizo;
que para él es un hechizo
otro que le centellea.

El Andaluz se hace almiba
por agradar a Isidora,
que es muchacha seguidora
y nunca se muestra esquiva.

Así es que a la despedida
la acompaña una patrulla,
marchando sir, hacer bulla
come gente dolorida.

Pero la Isidora marcha
sin demostrar sentimiento,
con un semblante contento
y más fresca que la escarcha.

Lleva el rebozo terciao,
airoso, a lo mazorquera,
y en la frente de testera
luce un moño colorao.

Marcha con aire gitano,
y una mano en la cadera,
que sacude sandunguera
con un garbo soberano.

Para lucir los encajes,
viste a media pantorilla
un vestido de lanilla
colorao y sin follajes.

Ella no gasta bolsita
como gasta una pueblera;
pero carga una jueguera
y también su barajita.

Todo el cortejo se empeña
en complacerla al partir,
pero ella se quiere dir
y a todo bicho desdeña.

Casi se cai de barriga
el cirujano, en mala hora
se le clavó a la Isidora
el cuchillo de la liga...

Que lo levanta el galán
trompezando, y cariñoso
se lo presenta gustoso
a la prenda de su afán.

La Isidora lo recibe,
y exclama: - ¡Cristo me valga!
antes perdiera una nalga
que no esta prenda de Oribe.

Con la cual he de volver
y a todas las unitarias,
de balde han de ser plegarias,
yo las he de componer.

¿Ha visto, dotor tuertero,
estas zonzas de orientalas,
que a todas las federalas
nos tratan como a carnero?

Esas mesmas que ahi están
faroliando en el Cerrito,
y haciéndole asco al moñito,
no sé lo que pensarán.

Pues mire, ¡a fe de Isidora,
me voy con sangre en el ojo!
y, he de volver por antojo
con mi comadre Melchora;

Y a toda la que se piensa
que me ha de andar con diretes,
le he de cruzar los cachetes
y le he de cortar la trenza.

¡Moño grande! que se vea,
se han de poner a la juerza:
y a la que medio se tuerza
se lo he de pegar con brea.

¡Caray! si me da una rabia
el ver que a mí ¡a la Isidora!
quieran ganarle a señora
porque tienen mejor labia.

¡Y porque gastan corsé,
y gorras a la francesa,
ni levantan la cabeza
a saludar! -Ya se ve...

Aun no están acostumbradas
a la mazorca y tin tin,
pero de todas, al fin,
me he de reír a carcajadas.

Deje nomás que entre Oribe
y tome a Montevideo,
que hemos de tener bureo
como Rosas me lo escribe.

Conque ansina, dotorcito,
a todas digamelés,
que he de volver otra vez,
¡que me anden con cuidadito!

. . . . . . . . . . . . . . . . . . .

En esta conversación
hasta la playa llegaron,
y en el momento mandaron
los rosines un lanchón.

Era preciso llevarla
cargada para embarcarse,
por no dejarla mojarse,
que eso podía resfriarla.

Entonces de la cadera
se la prendió el Andaluz,
y ella le gritó: ¡Jesús!
¡No me ruempa la pollera!

Con todo se la echó al hombro,
y hasta el lanchón la llevó;
y al dejarla suspiró
el tal Garvizo, ¡qué asombro!

Conque ansina desde ahora
es bueno que se prevengan,
y las orientalas tengan
¡cuidado con la Isidora!
 
Hilario Ascasubi
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