sábado, 10 de noviembre de 2012

Un 9 de marzo del año 1971 nacía Diego Torres en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Su inclinación por el ambiente artístico lo traería marcado ya en su sangre, siendo hijo de la reconocida Lolita Torres, heredando mucho de su talento y carisma. La música fue y es una de las principales vocaciones de Diego, y lo reflejó ya en su época de adolescente, cuando integraba un grupo al cual llamaban "La Marca". Manteniendo un buen perfil y sin descuidar nada, se lanzó a la televisión como actor en el año 1989 en una serie. La Marca tocaría su final en el año 1991, pero dejó mucho a Diego Torres dicha etapa de trabajo continuo, para que terminara de concluir que su futuro estaba en la pantalla y en la música.

martes, 6 de noviembre de 2012

Adiós a la maestra

Obrera sublime,
bendita señora:
la tarde ha llegado
también para vos.
¡La tarde, que dice,
descanso!... La hora
de dar a los niños
el último adiós.

Mas no desespere

la santa maestra:
no todo el mundo
del todo se va;
usted será siempre
la brújula nuestra,
¡la sola querida
segunda mamá!

Pasando los meses,

pasando los años,
seremos adultos,
geniales, tal vez...
¡Mas nunca los hechos
más grandes o extraños
desfloran del todo
la eterna niñez!

En medio a los rostros

que amante conserva
la noble, la pura
memoria filial,
cual una solemne
visión de Minerva,
su imagen, señora,
tendrá su sitial.

Y allí donde quiera

la ley del ambiente
nimbrar nuestras vidas,
clavar nuestra cruz,
la escuela ha de alzarse
fantásticamente,
cual una suntuosa
gran torre de luz.

¡No gima, no llore

la santa maestra:
no todo en el mundo
del todo se va!
¡Usted será siempre
la brújula nuestra,
la sola querida
segunda mamá! 




Pedro Bonifacio Palacios



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domingo, 4 de noviembre de 2012

Vera Violeta

En pos de su nivel se lanza el río
por el gran desnivel de los breñales;
el aire es vendaval, y hay vendavales
por la ley del no fin, del no vacio;

la más hermosa espiga del estío

ni sueña con el pan en los trigales;
el más dulce panal de los panales
no declaró jamás: yo no soy mío;

y el sol, el padre sol, es raudo foco

que fomenta la vida en la Natura,
por calentar los polos no se apura,
ni se desvía un ápice tampoco:

Todo lo alcanzarás solemne loco...

¡siempre que lo permita tu estatura!




Pedro Bonifacio Palacios


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viernes, 2 de noviembre de 2012

Lo que yo quiero

Lo que yo quiero

 Quiero ser las dos niñas de tus ojos,
las metálicas cuerdas de tu voz,
el rubor de tu sien cuando meditas
y el origen tenaz de tu rubor.

Quiero ser esas manos invisibles

que manejan por sí la Creación,
y formar con tus sueños y los míos
otro mundo mejor para los dos.

Eres tu, providencia de mi vida,

mi sosten, mi refugio, mi caudal:
cual si fueras mi madre yo te amo...
¡y todavía más!

II

Tengo celos del sol, porque te besa
con sus labios de luz y de calor,
del jasmín tropical y del jilguero
que decoran y alegran tu balcón.

Mando yo que ni el aire te sonreía:

ni los astros, ni el niño, ni la flor,
ni la Fe, ni el Amor, ni la Esperanza,
ni ninguno en lo eterno más que yo.

Eres tú, Soberana de mis noches,

mi constante, perpetuo cavilar:
ambicioso tu amor como la Gloria...
¡y todavía más!

III

Yo no quiero que alguno te consuele
si me mata la fuerza de tu amor...
¡si me matan los besos insaciables
fervorosos, ardientes que te doy!

Quiero yo que te invadan las tinieblas

cuando ya para mí no salga el sol.
Quiero yo que defiendas mi cadáver
del más leve ritual profanador.

Quiero yo que me nombres y conjures

sobre labios y frente y corazón.
Quiero yo que sucumbas o enloquezcas...
¡loca, sí, muerta, sí, te quiero yo!

Mi querida, mi bien, mi soberana,

mi refugio, mi sueño, mi caudal,
mi laurel, mi ambición, mi santa madre...
¡y todavía más! 



Pedro Bonifacio Palacios

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