miércoles, 31 de octubre de 2012
JUAN CARLOS BAGLIETTO
Juan Carlos Bagietto nació en Rosario en 1956. Formó parte de varios grupos chicos, hasta que integra la banda Irreal, en 1980, junto a Juan Chianelli (teclados), Jorge Llonch (bajo), "Piraña" Fegundez (flauta), Alberto Corradini (guitarra) y Daniel Wirzt (batería). Lograban convocar bastante gente en sus shows, pero fueron implacablemente perseguidos por la censura del Proceso.
A mediados de 1981 Baglietto se lanza como solista. Realiza su presentación en la Capital, pero no logra trascendencia hasta consagrarse como la revelación del Festival de La Falda de 1982. Para ese entonces había armado un grupo soporte, con Silvina Garré como corista, Fito Páez como tecladista, Rubén Goldín en guitarra, Sergio Sainz en bajo y José "Zappo" Aguilera en batería. Esta fue la banda con la cual grabó "Tiempos difíciles", el primer álbum de rock nacional en alcanzar el disco de oro. Muchos de sus temas, como "Mirta, de regreso" o "Era en abril", alcanzaron una gran difusión en las radios capitalinas y ésto fomentó el éxito de las presentaciones del material, en Obras, en plena Guerra de Malvinas. Este éxito frenó un poco las ventas de "Actuar para vivir", su sucesor.
En mayo de 1983 se organiza "El Rosariazo", un concierto en Obras de todos los músicos rosarinos. Baglietto se presenta junto a Litto Nebbia, Silvina Garré y Fabián Gallardo. Su banda realiza cinco llenos totales en el teatro Astral, para presentar la placa "Baglietto".
En noviembre de 1984 se realizó el show "Por qué cantamos", junto a Celeste Carballo, Nito Mestre y Oveja Negra.
"Modelo para armar" (1985) es el primer disco sin la participación de Fito Páez y en el cual Baglietto intenta hacer un quiebre con el estilo que lo caracterizaba. Para ello grabó todo material nuevo, compuesto especialmente.
"Acné" (1986) es un homenaje «a lo que fue la música con la cual crecí». De esta manera, se eligieron temas que no hayan sido hits, como por ejemplo "Los días de Actemio" (de Los Gatos) o "Tema de Pototo" (de Almendra).
En septiembre de 1986, se presentó ante cien mil personas en el Monumento a la Bandera de Rosario, como parte de los festejos por los Mil Días en Democracia, junto a Fito Páez, Silvina Garré y Antonio Tarragó Ros.
"Mami" (1988) fue registrado tras un año y medio de silencio, con el acompañamiento de Sergio Sainz (bajo), Eduardo Rogatti (guitarra), Marco Pusineri (batería) y Rubén Goldín (coros).
Desde el segundo disco, Baglietto y Garré habían compartido escenarios en forma esporádica. En el '90 tomaron la decisión de hacer un show conjuntamente y grabar un disco en vivo. «El encuentro da la posibilidad de mostrar cuán distintos podemos ser. Con los años hemos ido alejándonos en estilo, pero eso se puede compartir», justificaban.
Su siguiente trabajo, "Ayúdame a mirar" (1990), es una placa totalmente acústica, con guitarras y percusión, para la cual variedad de compositores aportaron material: Adrián Abonizio, Rubén Goldín, Chico Buarque y Joaquín Sabina, entre ellos.
Junto a Lito Vitale encararon un proyecto musical que desembarcó en "Postales de este lado del mundo", disco que incluía temas de populares autores criollos, como Carlos Gardel, Homero Manzi, los hermanos Expósito, Mariano Mores y Discépolo.
"Luz quitapenas" (1996) fue el reencuentro con los músicos que lo acompañaron en la primera época: Adrián Abonizio, Fito Páez, Jorge Fandermole y Rubén Goldín.
"15 años" (1998) fue grabado en vivo durante unos shows en el teatro Opera. El álbum es una recorrida por los éxitos más importantes del rosarino con la participación de grandes figuras como León Gieco, Fito Páez, Ana Belén, Joaquín Sabina y Alejandro Lerner.
En el 2001 retomó el trabajo conjunto con Lito Vitale, junto a Lucho González como músico invitado.
lunes, 29 de octubre de 2012
Caminos del espejo
I
Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto.
II
Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde
filoso de la noche.
III
Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia.
IV
Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene.
V
Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz para hacer de mí la ofrenda, el ramo que abandona
el viento en el umbral.
VI
Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste.
VII
La noche de los dos se dispersó con la niebla. Es la estación de los alimentos fríos.
VIII
Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo.
IX
Caer como un animal herido en el lugar que iba a ser de revelaciones.
X
Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvidé.
Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro.
XI
Al negro sol del silencio las palabras se doraban.
XII
Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola.
Hay alguien aquí que tiembla.
XIII
Aun si digo sol y luna y estrella me refiero a cosas que me suceden. ¿Y qué deseaba yo?
Deseaba un silencio perfecto.
Por eso hablo.
XIV
La noche tiene la forma de un grito de lobo.
XV
Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy.
Peregrina de mí, he ido hacia la que duerme en un país al viento.
XVI
Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues al mirar quién me aguardaba
no vi otra cosa que a mí misma.
XVII
Algo caía en el silencio. Mi última palabra fue yo pero me refería al alba luminosa.
XVIII
Flores amarillas constelan un círculo de tierra azul. El agua tiembla llena de viento.
XIX
Deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una mano arrastra
la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo,
he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.
Alejandra Pizarnik
Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto.
II
Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde
filoso de la noche.
III
Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia.
IV
Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene.
V
Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz para hacer de mí la ofrenda, el ramo que abandona
el viento en el umbral.
VI
Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste.
VII
La noche de los dos se dispersó con la niebla. Es la estación de los alimentos fríos.
VIII
Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo.
IX
Caer como un animal herido en el lugar que iba a ser de revelaciones.
X
Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvidé.
Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro.
XI
Al negro sol del silencio las palabras se doraban.
XII
Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola.
Hay alguien aquí que tiembla.
XIII
Aun si digo sol y luna y estrella me refiero a cosas que me suceden. ¿Y qué deseaba yo?
Deseaba un silencio perfecto.
Por eso hablo.
XIV
La noche tiene la forma de un grito de lobo.
XV
Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy.
Peregrina de mí, he ido hacia la que duerme en un país al viento.
XVI
Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues al mirar quién me aguardaba
no vi otra cosa que a mí misma.
XVII
Algo caía en el silencio. Mi última palabra fue yo pero me refería al alba luminosa.
XVIII
Flores amarillas constelan un círculo de tierra azul. El agua tiembla llena de viento.
XIX
Deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una mano arrastra
la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo,
he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.
Alejandra Pizarnik
jueves, 25 de octubre de 2012
La condesa sangrienta (Fragmento).
El camino está nevado, y la sombría dama arrebujada en sus pieles dentro de la carroza se hastía. De repente formula el nombre de alguna muchacha de su séquito. Traen a la nombrada: la condesa la muerde frenética y le clava agujas. Poco después el cortejo abandona en la nieve a una joven herida y continúa viaje. Pero como vuelve a detenerse, la niña herida huye, es perseguida, apresada y reintroducida en la carroza, que prosigue andando aun cuando vuelve a detenerse pues la condesa acaba de pedir agua helada. Ahora la muchacha está desnuda y parada en la nieve. Es de noche. La rodea un círculo de antorchas sostenidas por lacayos impasibles. Vierten el agua sobre su cuerpo y el agua se vuelve hielo. (La condesa contempla desde el interior de la carroza). Hay un leve gesto final de la muchacha por acercarse más a las antorchas, de donde emana el único calor. Le arrojan más agua y ya se queda, para siempre de pie, erguida, muerta.
Alejandra Pizarnik
Alejandra Pizarnik
martes, 23 de octubre de 2012
En esta noche, en este mundo
A Martha Isabel Moia
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I
en esta noche en este mundo las palabras del sueño de la infancia de la muerte nunca es eso lo que uno quiere decir la lengua natal castra la lengua es un órgano de conocimiento del fracaso de todo poema castrado por su propia lengua que es el órgano de la re-creación del re-conocimiento pero no el de la resurrección de algo a modo de negación de mi horizonte de maldoror con su perro y nada es promesa entre lo decible que equivale a mentir (todo lo que se puede decir es mentira) el resto es silencio sólo que el silencio no existe II no las palabras no hacen el amor hacen la ausencia si digo agua ¿beberé? si digo pan ¿comeré? III en esta noche en este mundo extraordinario silencio el de esta noche lo que pasa con el alma es que no se ve lo que pasa con la mente es que no se ve lo que pasa con el espíritu es que no se ve ¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades? ninguna palabra es visible sombras recintos viscosos donde se oculta la piedra de la locura corredores negros los he recorrido todos ¡oh quédate un poco más entre nosotros! mi persona está herida mi primera persona del singular escribo como quien con un cuchillo alzado en la oscuridad escribo como estoy diciendo la sinceridad absoluta continuaría siendo lo imposible ¡oh quédate un poco más entre nosotros! IV los deterioros de las palabras deshabitando el palacio del lenguaje el conocimiento entre las piernas ¿qué hiciste del don del sexo? oh mis muertos me los comí me atraganté no puedo más de no poder más palabras embozadas todo se desliza hacia la negra licuefacción V y el perro de maldoror en esta noche en este mundo donde todo es posible salvo el poema VI hablo en fácil hablo en difícil sabiendo que no se trata de eso siempre no se trata de eso oh ayúdame a escribir el poema más prescindible el que no sirva ni para ser inservible ayúdame a escribir palabras en esta noche en este mundo 8 de octubre de 1971 De: Textos de sombra y últimos poemas ALEJANDRA PIZARNIK |
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